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La Leyenda De Teyunaphur

La leyenda de Teyunaphur

Año 1715, en lo profundo de la Selva Amazónica Colombiana.

Una exploradora de nombre LOUISE OPPEGARD KENT seguía las pistas escritas en el diario de su padre, hablaban de una leyenda de hace más de 150.000 años y buscaba la ciudad perdida de Teyunaphur.

Entre árboles, armadillos, tucanes, guacamayas, monos tití, jaguares y osos perezosos, Louise buscaba cacaos gigantescos como los mencionados en el diario, “…cacaos finos de un aroma exquisito, color amarillo y de 5 veces su tamaño normal…” ya que la entrada a la ciudad perdida se encontraba cerca de estos árboles.

Acompañada por su fiel compañera, una guacamaya de nombre Halí, Louise comenzó su aventura y se adentró cada vez más en la espesa selva; pasadas varias horas caminando Louise se preparó para acampar y pasar la noche, pero en lo alto de un árbol un mono tití llamó su atención, señalándole un árbol con unas marcas extrañas, Louise se percató que detrás del árbol había un sendero de piedras de obsidiana, decidió seguirlo y en el camino notó que no estaba sola, se encontraba rodeada por monos tití que le siguieron todos sus pasos.

Al caer la noche, su amiga Halí comenzó a ponerse nerviosa, los monos desaparecieron como si algo estuviera cerca y al acecho, se escuchó un rugido que parecía venir de todas partes y Louise quedo petrificada, sin tener muchas opciones para elegir decidió trepar un árbol y pasar la noche allí. Alrededor de la media noche, con un cielo despejado y una luna llena que iluminaba toda la selva, Louise pudo ver a lo lejos los arboles que había estado buscando, “cacaos gigantes y osos perezosos por todas partes que colgaban de estos majestuosos árboles.”

Al salir la primera luz del día, Louise bajó del árbol y caminó rumbo hacia los arboles de cacaos gigantes, encontró en el camino especies únicas, guacamayas, tucanes, monos tití, osos perezosos y armadillos, todos del doble de su tamaño normal. Mientras se acercaba al lugar, se percató que poco a poco la selva comenzaba a silenciarse y cada vez había menos animales a su alrededor.

De repente, Halí grito de manera desgarradora y emprendió vuelo aterrorizada; Louise, que se encontraba asustada y confundida, escuchó un rugido a su lado izquierdo, al girar vio claramente que era un majestuoso y enorme jaguar de ojos brillantes color esmeralda, inmediatamente dio la vuelta para huir del jaguar que la perseguía. Corrió desesperadamente con todas sus fuerzas sabiendo que podría ser su fin, el enorme jaguar dio un salto y la atrapó, sorpresivamente una manada de monos tití aparecieron de la nada lanzando piedras, atacando al jaguar y logrando ahuyentarlo; salvándole la vida a Louise, ella agotada y aterrorizada cayó inconsciente.

Louise despertó y observó en los arboles a su amiga Halí jugando sobre un cacao fino de aroma de color amarillo y de 5 veces su tamaño normal, Louise eufórica se levantó y miró a su alrededor, percatándose de que estaba en el lugar que mencionaba el diario.

No muy lejos de allí, a escasos metros, vio una gruta con una entrada increíblemente decorada con piedras de obsidiana; adentrándose en la cueva siguió un antiguo sendero de piedra encontrando en el camino tucanes con plumas fluorescentes y armadillos con caparazones de colores brillantes, Louise pudo ver una luz incandescente que le mostraba el final de la gruta; al salir pudo ver la mítica CIUDAD PERDIDA DE TEYUNAPHUR.

Al salir de la cueva se sorprendió al ver las guacamayas majestuosas y osos perezosos con su pelaje brillante y sus grandes garras para abrazarse a los árboles, fascinada y abrumada por las increíbles construcciones y enormes pirámides de la selva, comenzó su exploración de este lugar, lleno de misteriosos artefactos y objetos magníficamente decorados. Su expedición se interrumpió intempestivamente al notar un destello casi cegador, Louise inmediatamente se dirigió al lugar encontrando una esmeralda enorme, del tamaño del puño de un hombre, tallada cuidadosamente con la forma de un mono tití.

Tomo delicadamente la piedra con sus manos y el tiempo a su alrededor se detuvo, todo el lugar incluyendo los animales, quedaron congelados y un espíritu ancestral se presentó frente a ella tomando la forma de un mono blanco del tamaño de un hombre. Ella sin poder moverse escucho al espíritu que le dijo lo siguiente,

“Descubriste la ciudad perdida de Teyunaphur junto con la piedra viracocha de la sabiduría, por tu buen corazón, amor a la naturaleza y a todas las especies de animales en ella, eres digna de recibir la sabiduría infinita y el poder de la selva; plantas, armadillos, tucanes, guacamayas, monos, osos perezosos, jaguares, insectos y todas las especies de la selva serán tus aliados, tu misión será protegerlos y salvaguardar este fantástico lugar” desde entonces Louise desapareció, nunca se volvió a saber de ella, las tribus del lugar no conocen la historia sobre esta exploradora, reconocen el nombre de Louise , pero en su cultura no está bien mencionarlo, ya que es parte del nombre completo del espíritu madre, al que llaman LÖK el espíritu protector de la selva.

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